Dos tipos de leche materna no existen

¿Tu bebé está tomando la leche “aguada” del inicio y necesita llegar a la “leche grasosa” del final para quedar satisfecho?

Esta es una idea muy común cuando hablamos de lactancia. Se suele explicar que al principio de la toma hay una leche más ligera, llamada “leche del inicio” o “leche delantera”, y que después de cierto tiempo aparece una leche más grasosa, la llamada “leche trasera”.

Pero la realidad es un poco más interesante: no existen dos tipos de leche materna que la mama produzca por separado.

La composición de la leche materna cambia continuamente. Sus principales componentes siguen siendo los mismos, pero sus proporciones pueden variar durante una toma, entre una toma y otra y también a lo largo del día.

 

Entonces, ¿por qué la leche del principio suele tener menos grasa?

Cuando pasa un tiempo desde la última toma, el pecho va acumulando leche. Una parte más líquida se encuentra disponible con mayor facilidad, mientras que una parte de la grasa queda adherida a las paredes de las células que producen y almacenan la leche.

Por eso, cuando el pecho está muy lleno, la leche que se extrae al principio suele tener una concentración de grasa menor. Conforme el pecho se va vaciando, la grasa se va incorporando progresivamente a la leche y aumenta su concentración.

No ocurre un cambio repentino en el que, después de 10, 15 o 20 minutos, aparezca de pronto una leche completamente diferente.

Es un proceso gradual.

Por eso también puede suceder algo que a veces sorprende: la leche que sale al principio de una toma puede tener bastante grasa si el pecho ya estaba relativamente vacío.

Y al contrario, si el pecho estaba muy lleno, incluso la leche que sale hacia el final de esa toma puede no tener una concentración de grasa especialmente alta.

 

El intervalo entre las tomas también influye

Esto ayuda a entender por qué la leche materna no es exactamente igual en cada toma.

Si pasan varias horas entre una toma y otra, el pecho suele estar más lleno y la leche que se encuentra disponible al inicio puede tener una menor concentración de grasa.

Si las tomas son frecuentes, el pecho permanece más vacío y la leche puede tener una concentración de grasa mayor desde el comienzo.

Esto no significa que una leche sea “mejor” que la otra. Tu bebé necesita ambas.

La leche materna está diseñada para cambiar y adaptarse continuamente a las necesidades del bebé.

Por eso tampoco tiene sentido intentar que todas las tomas duren una cantidad determinada de minutos para asegurarse de que el bebé “llegue a la leche del final”.

 

Y qué pasa con la “leche delantera” y la “leche trasera”?

Los términos foremilk y hindmilk, que en español suelen traducirse como “leche delantera” y “leche trasera” o “leche del inicio” y “leche del final”, pueden ser útiles para describir muestras de leche tomadas en diferentes momentos de una extracción.

El problema aparece cuando los entendemos como si fueran dos tipos de leche que la mama produce por separado.

No hay un momento exacto en el que la leche cambie de “delantera” a “trasera”.

La cantidad de grasa va aumentando gradualmente a medida que el pecho se vacía, y el grado de llenado del pecho tiene mucho que ver con la concentración de grasa de la leche que recibe el bebé.

Por eso, decir que un bebé debe tomar “hasta llegar a la leche trasera” puede generar mucha confusión.

 

¿Y cuánto tiempo tiene que estar el bebé en el pecho?    

Esta es probablemente la parte más importante.

No podemos saber cuánta grasa o energía recibió un bebé simplemente mirando cuánto tiempo estuvo mamando.

Algunos bebés son capaces de tomar una cantidad completa de leche en pocos minutos. Otros necesitan mucho más tiempo. La duración de la toma depende de muchos factores: la edad del bebé, su manera de succionar, el flujo de leche, la anatomía, el momento del día y, sobre todo, qué tan eficazmente está extrayendo leche del pecho.

Por eso, un bebé que mamó 8 minutos no necesariamente tomó menos grasa que uno que mamó 30 minutos.

Más importante que mirar el reloj es observar cómo está mamando y qué tan eficazmente está extrayendo leche.

 

Entonces, ¿qué determina cuánto recibe mi bebé?  

La cantidad de leche que recibe tu bebé depende mucho más de qué tan bien puede extraerla del pecho que de los minutos que permanece ahí.

Y aquí la forma en que está colocado y su agarre tienen un papel fundamental.

Un bebé puede pasar mucho tiempo en el pecho y, aun así, transferir poca leche si el agarre no es eficaz. De la misma manera, un bebé con una succión efectiva puede obtener una cantidad importante de leche en relativamente poco tiempo.

Por eso, cuando existe la duda de si un bebé está tomando suficiente leche, no basta con preguntar:

“¿Cuántos minutos mama?”

También necesitamos observar qué está pasando durante la toma y valorar otros indicadores, como la transferencia de leche, los pañales, el comportamiento del bebé y su evolución de peso.

No necesitas que tu bebé “llegue” a una leche especial para que la toma sea nutritiva. Necesita poder extraer eficazmente la leche que tu pecho está produciendo.

 

¿Te preocupa que tu bebé no esté tomando suficiente leche?  

En mi minicurso ¿Mi bebé se llena? te explico de forma práctica qué puedes observar para saber si tu bebé está tomando suficiente leche, cómo reconocer una toma efectiva y qué señales pueden indicar que vale la pena revisar el agarre o la transferencia de leche.

Porque para saber si tu bebé está comiendo bien, mirar el reloj o la apariencia de la leche no es suficiente.

Conoce el Minicurso: ¿Mi bebé se llena?

     


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    Con cariño,
    Julia